
lunes, 27 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
Existen en mi vida...

Existen momentos que deben ser olvidados, yo los olvido.
Existen sentimientos que mercen guardarse, yo los guardo.
Existen etapas en la vida que deben superarse, yo ya las superé.
Existen metas que se cumplen, las mías se han cumplido.
Existen atardeceres que nos alegran, yo lo aprendo cada día.
Existen lecciones que nos da la experiencia, yo camino con ellas.
Existen sueños que alimentan, yo los recuerdo siempre.
y Existen personas que deben ser amadas, yo las valoro.
Solo un poco de palabras*
Si me vas a amar por lo que soy y lo que tengo, ámame. Si vas a críticar mis estados de ánimo y a luchar por que cambie mi forma de ser, mejor deja espacio para alguien que disfrute conmigo todos esos momentos que tu haz desperdiciado tratando de hacerme ver que en tu mundo perfecto no tengo derecho a equivocarme*A veces pienso que es tán fácil mi filosofía y complicada tu forma de vivir. ¿Por qué no mejor nos sentamos a ver las estrellas como antes? ¿Por qué no mejor me preguntas desde hace cuanto tiempo deje de sonreír? Porque estoy segura, que con la prisa ya ni recuerdas lo que nos hacía estar juntos.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Dos grandes personas en mi vida

Dos grandes personas en mi vida, la señora María y el señor Julián*
Ambos me acompañaron cuando pequeña, entre momentos de infancia e historias que jamás olvidaré. De los dos guardo recuerdos hermosos de mis tardes en el patio, de la comida sazonada siempre de una buena plática, de los regaños que me hicieron crecer como persona, en fin, un montón de cosas, que guardo en mi caja de sentimientos (el corazón).
Señora María: De usted guardo aquellos amaneceres viendo las plantas del jardín, las canciones de la cama que me hacían descansar con cientos de imágenes fantasiosas en mi mente, los colores del viejo árbol reflejados en el estanque, -que por cierto lleva mucho tiempo vacío-, el olor de las flores que pudo plasmar con tanta finura, en aquellos viejos manteles del comedor, las respuestas de las preguntas que mi madre jamás contestaba y otras que mantengo con recelo desde que tengo uso de mi razón.
¿Sabe? Aún conservo las miradas de usted en mi memoria, como un gran obsequio para mis días del futuro, me estremezco al observarle ahora ya pasado el tiempo, y cada línea de su rostro cansado, refleja mucho de lo que a su lado viví, le respeto y le admiro por representar tanto para mi vida de niña, de adolescente y ahora de adulta. Le admiro por ser alguien tan grande, y por permanecer conmigo en todo momento.
Señor Julián: “El más sabio e inteligente de todos” y no por la cantidad de inteligencia cualitativa a las que las personas le atribuyen la mayoría de la sabiduría humana, sino por esa trasmisión de vivencias y de experiencia, capaces de hacer meditar al más distraído y de mirar al más escéptico. Me alegro de compartir tanto a su lado, de probar mi primera taza de café, de aprender a reconocer los buenos libros, de iniciar mis primeros debates con argumento, y más aún de poder compartir la mesa con un gran hombre lleno de conocimientos y de firmeza, no solo en el decir sino en el acto mismo. Gracias por enseñarme el valor del trabajo y la importancia de amar nuestras raíces para permanecer vivos en la tierra y soñar con nuestros ideales sin preocupación porque hacemos las cosas bien.
Recuerdo nuestras charlas por la noche, y las metáforas que no entendía y me explicaba una y otra vez, si no fuera por usted Señor Julián, no tuviera un espíritu tan meditador como el que ahora tengo. De usted no olvidaré las palabras, esas que me hacían pensar más allá de lo que mi pensamiento antipatico quería reconocer, la mejor parte: sus abrazos y esa mirada que todo el tiempo me dice, en mi puedes confiar porque yo voy a guiarte, gracias por ser el padre, el abuelo, pero sobretodo el amigo.
Me alegro de haberles conocido, en tiempo y época, a los dos. Me alegro de que sean mis abuelos y mis padres a la vez y a ustedes les dedico una parte de mi vida -sino es que toda- y de mis logros, porque por ustedes pude comprender un poco de la vida cuando apenas y empezaba a adentrarme en asuntos sociales complicados, y es por ustedes que saboreé los mejores sensaciones, mire los más hermosos paisajes, y descubrí la esencia del mundo lejos de lo material y lleno de los valores de una casa, de esa casa llena de momentos inolvidables.