
A veces no lo entiendo y no me empeño en hacerlo porque el viento me regala sonrisas con colores parecidos a los de tu mirada. Eso es incomparable, diferente y mágico. Genera tantas cosas en mí. Y sí tú lo supieras, si tan solo te atrevieras a sentirlo estarías de acuerdo conmigo y con aquella vieja teoría que inventamos mientras estuvimos enamorados.
