
Existen momentos que jamás volverán a vivirse, cosas que jamás se dirán de nuevo y muchos sentimientos que aunque quiseramos no volverán con el viento para sentirlos.Pero a pesar de todo, valió la pena aquello que el destino puso frente a nuestros ojos esa noche en la que nos conocimos, porque aunque ya no existirá una historia almenos el recuerdo nos dibujará una bonita sonrisa cada vez que nuestra memoria imagine todo lo hermoso que compartimos.



