



Por las sonrisas
que compartimos.
Por los momentos
que juntos soñamos.
Por las miradas
que tantas veces
nos hicieron imaginar.
Por los segundos
inacabables del reloj.
Por esperar de la mano
el paso de cada día.
Por las margaritas y el
olor del cafe puestos en mi ventana.
Por las noches observando las estrellas
y pensando en nuestro presente.
Por añorar nuestra presencia.
Por el viento de cada abrazo.
Por la espera de esos atardeceres
casi perfectos.
Por regalarnos instantes inolvidables.
Por empezar una historia y
jamás dejarnos solos.
Por disfrutar de nuestras locuras.
Por besarnos apasionadamente.
Por volver a ser como niños.
Por jugar con los fracasos
inventando nuevos triunfos.
Por alimentar un sueño y
comprender al destino.
Por desvelarnos sin importar nada más.
Por apoyarnos sin condición.
Por escribir sobre la arena
el nombre de aquel amor.
Por buscar la felicidad
cuando se alejaba de nosotros.
Por nuestros debates y
palabras enamoradas.
Por aprender tanto de todo lo bueno.
Por conquistar el mundo del otro.
Por aceptar nuestras imperfecciones y manías.
Por pintarle colores a la tristeza.
Por no olvidar lo que fuimos.
Por reinventarnos para ser mejores.
Por cantarle al silencio.
Por descubrir lo bello de la vida,

"Odio como me hablas
Y tú forma de conducir.
Odio tu corte de cabello
Y lo que llegue a sentir.
Odio tus espantosas botas
Y que me conozcas bien.
Te odio hasta vomitar
Que bien va a rimar
Odio que sepas pensar
Y que me hagas reír.
Odio que me hagas sufrir
Y odio que me hagas llorar.
Odio tanto estar sola
Que no hayas llamado aun,
Pero más odio que no te pueda odiar
Aunque estés tan loco,
Ni siquiera un poco
Lo he de intentar"