
Dos grandes personas en mi vida, la señora María y el señor Julián*
Ambos me acompañaron cuando pequeña, entre momentos de infancia e historias que jamás olvidaré. De los dos guardo recuerdos hermosos de mis tardes en el patio, de la comida sazonada siempre de una buena plática, de los regaños que me hicieron crecer como persona, en fin, un montón de cosas, que guardo en mi caja de sentimientos (el corazón).
Señora María: De usted guardo aquellos amaneceres viendo las plantas del jardín, las canciones de la cama que me hacían descansar con cientos de imágenes fantasiosas en mi mente, los colores del viejo árbol reflejados en el estanque, -que por cierto lleva mucho tiempo vacío-, el olor de las flores que pudo plasmar con tanta finura, en aquellos viejos manteles del comedor, las respuestas de las preguntas que mi madre jamás contestaba y otras que mantengo con recelo desde que tengo uso de mi razón.
¿Sabe? Aún conservo las miradas de usted en mi memoria, como un gran obsequio para mis días del futuro, me estremezco al observarle ahora ya pasado el tiempo, y cada línea de su rostro cansado, refleja mucho de lo que a su lado viví, le respeto y le admiro por representar tanto para mi vida de niña, de adolescente y ahora de adulta. Le admiro por ser alguien tan grande, y por permanecer conmigo en todo momento.
Señor Julián: “El más sabio e inteligente de todos” y no por la cantidad de inteligencia cualitativa a las que las personas le atribuyen la mayoría de la sabiduría humana, sino por esa trasmisión de vivencias y de experiencia, capaces de hacer meditar al más distraído y de mirar al más escéptico. Me alegro de compartir tanto a su lado, de probar mi primera taza de café, de aprender a reconocer los buenos libros, de iniciar mis primeros debates con argumento, y más aún de poder compartir la mesa con un gran hombre lleno de conocimientos y de firmeza, no solo en el decir sino en el acto mismo. Gracias por enseñarme el valor del trabajo y la importancia de amar nuestras raíces para permanecer vivos en la tierra y soñar con nuestros ideales sin preocupación porque hacemos las cosas bien.
Recuerdo nuestras charlas por la noche, y las metáforas que no entendía y me explicaba una y otra vez, si no fuera por usted Señor Julián, no tuviera un espíritu tan meditador como el que ahora tengo. De usted no olvidaré las palabras, esas que me hacían pensar más allá de lo que mi pensamiento antipatico quería reconocer, la mejor parte: sus abrazos y esa mirada que todo el tiempo me dice, en mi puedes confiar porque yo voy a guiarte, gracias por ser el padre, el abuelo, pero sobretodo el amigo.
Me alegro de haberles conocido, en tiempo y época, a los dos. Me alegro de que sean mis abuelos y mis padres a la vez y a ustedes les dedico una parte de mi vida -sino es que toda- y de mis logros, porque por ustedes pude comprender un poco de la vida cuando apenas y empezaba a adentrarme en asuntos sociales complicados, y es por ustedes que saboreé los mejores sensaciones, mire los más hermosos paisajes, y descubrí la esencia del mundo lejos de lo material y lleno de los valores de una casa, de esa casa llena de momentos inolvidables.
3 comentarios:
Hermosooo (:
escribeemee un libro jajaja ntk!
Tqiieroomchoo! <3
gabi g'
me encanto lo que plasmaste amor, son tus sentimientos a flor de piel, esos momentos tan maravillosos, son los por los q la vida tiene sentido y razon de ser,,, te amo
Es por esto que no quise que me previnieras del trato con tus abuelos.... porque quiero vivir un poco de lo maravilloso que son ellos, porque es esto lo que conozco de ellos, lo que hay en ti, es el reflejo del amor de esas maravillosas personas, tú eres su orgullo y con mucha razón... eres una mujer divina!
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