

el corazón me traicione,
porque tu sonrisa y tu mirada
aún siguen siendo
el alimento de muchos minutos
de mi existencia.
Malo se que no puede ser
el observarte en mi sueños.
Sí así lo fuera, no brillarían mi ojos
de una forma tan mágica
y electrificante cada vez que te pienso.
Cómplice entonces es el destino,
de todas estas sensaciones
que me invaden por las noches
despertando millones de sentimientos
durante las mañanas.
1 comentario:
Excelente lo que escribes =)
Saludos Reina
Atte. Adrian
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