
Jamás el cielo se pone gris o se nubla, porque una mirada inteligente siempre observa claridad en cada cosa que tiene al frente suyo, -por más difícil que esta resulte- y sigilosamente enamora al viento con el brillo de unos ojos tan llenos de felicidad, los cuales mantienen cierta incapacidad hacia el reflejo negativo del inexplicable destino. Porque la felicidad en manos del inteligente así es.
Fotografía,gracias a photo.net
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